¿Qué ocurre realmente en cada zancada cuando corremos?
Cuando salimos a correr solemos fijarnos en unos pocos datos: distancia, tiempo, ritmo, frecuencia cardíaca, calorías o quizá cadencia.
Los relojes deportivos actuales son capaces de registrar una enorme cantidad de información, pero existe otra pregunta mucho más interesante:
¿Cómo estamos corriendo realmente?
Dos personas pueden recorrer cinco kilómetros exactamente al mismo ritmo y, sin embargo, hacerlo de formas biomecánicamente muy diferentes.
Una puede permanecer más tiempo en contacto con el suelo. Otra puede tener una zancada más larga. Una puede aterrizar principalmente con el talón y otra hacerlo con el mediopié. Podemos ejercer más fuerza de frenado con una pierna que con la otra o modificar nuestra mecánica cuando comenzamos a fatigarnos.
Aquí es donde entra RunScribe.
Esta guía se centra específicamente en RunScribe. Si lo que buscas es decidir entre varias soluciones, consulta nuestra comparativa de sensores de técnica de carrera, donde enfrentamos RunScribe con COROS POD 2 y opciones de Garmin.
RunScribe es un sistema de sensores inerciales diseñado específicamente para analizar la marcha y la carrera. En lugar de limitarse a decir cuánto hemos corrido, intenta responder a una pregunta diferente:
¿Qué está haciendo nuestro cuerpo durante cada paso?
La propia compañía define RunScribe como una plataforma de análisis de la marcha y la carrera destinada, entre otros usuarios, a entrenadores, podólogos, fisioterapeutas y laboratorios de biomecánica. Su principal característica es registrar información de ambos pies durante cada paso y posteriormente permitir su análisis mediante una aplicación y una plataforma web.
¿Qué es exactamente RunScribe?
RunScribe utiliza pequeños sensores de movimiento conocidos técnicamente como IMU —Inertial Measurement Units o unidades de medición inercial—.
Una IMU incorpora sensores capaces de detectar aceleraciones y rotaciones. RunScribe utiliza esa información para reconstruir diferentes aspectos del movimiento del pie durante la carrera.
Los sensores se colocan en las zapatillas y registran información durante la actividad. El sistema dispone de memoria interna, comunicación Bluetooth, aplicación para móvil y un panel web donde posteriormente pueden examinarse los resultados. La configuración actual denominada RunScribe Red utiliza sensores de movimiento de seis ejes y permite analizar los datos desde móvil, tablet u ordenador.
La diferencia fundamental frente a la mayoría de relojes deportivos es la ubicación del sensor.
Un reloj está en nuestra muñeca. RunScribe está prácticamente en el lugar donde se produce el contacto con el suelo: nuestros pies.
Eso permite estudiar variables que resultan difíciles de obtener únicamente desde la muñeca.
Dos sensores: uno para cada pie
Este es uno de los aspectos más interesantes del sistema. RunScribe puede registrar independientemente lo que ocurre con el pie izquierdo y el pie derecho. Esto permite estudiar la simetría entre ambos lados.
No se trata simplemente de saber que nuestra cadencia es de 170 pasos por minuto. Podemos observar si determinadas características del apoyo, movimiento o impacto se comportan de manera similar en ambos pies.
RunScribe destaca precisamente esta capacidad de proporcionar comparaciones izquierda/derecha entre sus diferentes métricas.
Y aquí aparece una advertencia importante.
Simetría perfecta no significa necesariamente correr mejor.
El propio equipo de RunScribe advierte de que nadie presenta exactamente el mismo patrón biomecánico en ambos lados y que no deberíamos obsesionarnos con conseguir una simetría del 100 %. Una diferencia persistente puede resultar interesante para analizar tendencias, pero un número aislado no constituye por sí mismo un diagnóstico.
¿Qué mide RunScribe?
Aquí es donde el dispositivo se vuelve realmente interesante. RunScribe organiza buena parte de sus métricas alrededor de cuatro grandes áreas —eficiencia, movimiento, impacto y potencia—, además de estudiar la simetría entre ambos lados.
Vamos a entender las principales.
Cadencia o Step Rate
La cadencia indica cuántos pasos realizamos por minuto. Es probablemente una de las métricas de carrera más conocidas. Pero RunScribe permite relacionarla con otras variables como longitud de zancada, tiempo de contacto o velocidad.
La velocidad de carrera depende fundamentalmente de la combinación de dos factores: frecuencia de paso + longitud de zancada.
Dos corredores pueden desplazarse a idéntica velocidad utilizando estrategias completamente distintas: uno puede aumentar principalmente su frecuencia de paso y otro puede conseguirlo aumentando más la longitud de su zancada.
Esto resulta especialmente interesante cuando comparamos carrera lenta, ritmo medio, carrera rápida, series, sprint, y el principio y el final de un entrenamiento. Podemos descubrir cómo generamos velocidad.
Longitud de zancada
RunScribe también calcula la longitud de zancada. Cuando aumentamos la velocidad normalmente modificamos, en diferentes proporciones, nuestra cadencia y nuestra longitud de zancada.
No todos lo hacemos igual. Precisamente por eso resulta mucho más interesante observar cómo evoluciona nuestra propia mecánica que intentar perseguir un número considerado universalmente perfecto.
RunScribe permite comparar esta relación entre diferentes ritmos y entrenamientos.
Tiempo de contacto con el suelo
Esta es una métrica extremadamente intuitiva cuando comprendemos lo que significa. Cada vez que damos un paso existen dos fases básicas: contacto con el suelo y fase aérea.
El tiempo de contacto indica durante cuántos milisegundos permanece nuestro pie apoyado en el suelo. A medida que aumenta la velocidad, el tiempo de contacto suele reducirse. RunScribe permite observar esta variable durante el entrenamiento y estudiar cómo cambia con el ritmo o la fatiga.
Eso no significa automáticamente que exista un problema, pero sí nos indica que nuestra mecánica está cambiando. Y entonces podemos preguntarnos por qué.
Tiempo de vuelo y Flight Ratio
Mientras corremos existe un pequeño periodo durante el cual ninguno de nuestros pies toca el suelo. Es la denominada fase de vuelo.
RunScribe utiliza además una métrica llamada Flight Ratio, que relaciona el tiempo que permanecemos en el aire con el tiempo total del ciclo de paso. La compañía utiliza esta relación junto con el tiempo de contacto y la frecuencia de paso para analizar diferentes estrategias de carrera.
Lo interesante es que dos corredores de características y velocidad parecidas pueden conseguir el mismo ritmo mediante combinaciones diferentes de frecuencia de paso, contacto con el suelo y tiempo de vuelo.
Tipo de apoyo del pie
Otro parámetro tremendamente popular entre corredores es saber con qué parte del pie aterrizamos. De forma muy simplificada suele hablarse de apoyo de talón o rearfoot, mediopié, y antepié o forefoot.
RunScribe intenta clasificar ese patrón mediante el movimiento registrado por los sensores. Pero aquí conviene introducir un poco de pensamiento crítico.
Que podamos medir algo no significa que debamos convertirlo automáticamente en bueno o malo. No existe una obligación universal de correr de antepié, mediopié o talón.
Además, los estudios de validación muestran que la clasificación automática no es infalible. En una investigación publicada sobre RunScribe, el sistema clasificó correctamente el tipo de apoyo aproximadamente el 78 % de las veces, con diferencias de rendimiento según el tipo de pisada.
Por tanto, debe utilizarse como información, no como sentencia.
Pronación
La pronación es uno de los términos más utilizados —y probablemente también de los peor interpretados— cuando hablamos de zapatillas y técnica de carrera. El pie realiza naturalmente movimientos de rotación durante el apoyo.
RunScribe puede estimar variables relacionadas con:
- excursión de pronación;
- pronación máxima;
- velocidad de pronación.
Esto permite comparar cómo se comportan nuestros pies con diferentes ritmos, superficies o zapatillas. La utilidad potencial resulta enorme cuando se estudian tendencias.
¿Pronamos igual con unas zapatillas que con otras? ¿Cambia cuando estamos cansados? ¿Existe una diferencia constante entre ambos pies? ¿Se modifica al aumentar mucho la velocidad?
Son preguntas mucho más interesantes que simplemente preguntarse si uno es «pronador» o «supinador».
Impacto
RunScribe mide también aceleraciones relacionadas con el impacto producido al aterrizar. Utiliza una métrica denominada Impact Gs para representar el componente vertical del impacto registrado en el apoyo.
Esto permite observar qué ocurre cuando cambiamos velocidad, técnica, terreno, zapatillas, distancia o fatiga.
Una carrera suave por tierra y una serie rápida sobre asfalto probablemente no generarán el mismo patrón. Y eso precisamente es lo interesante: compararnos con nosotros mismos en circunstancias diferentes.
Fuerza de frenado: Braking Gs
Cada vez que nuestro pie aterriza por delante de nuestro centro de masas existe una fase en la que parte del movimiento contribuye a desacelerarnos antes de volver a impulsarnos.
RunScribe utiliza la denominada métrica Braking Gs para representar el componente horizontal de esa desaceleración registrada en el apoyo. La marca combina Impact Gs y Braking Gs dentro de otra métrica denominada Shock.
Pero nuevamente debemos evitar una interpretación simplista. Más impacto no significa automáticamente lesión. Menos impacto tampoco significa automáticamente una técnica perfecta.
Es un dato que adquiere valor principalmente cuando lo relacionamos con el resto de nuestra biomecánica y observamos su evolución.
Shock
RunScribe denomina Shock a una métrica propia que combina las variables de impacto y frenado. Puede analizarse por apoyo y también de forma acumulada durante una carrera.
Esto abre una posibilidad muy interesante: observar no solamente cómo corremos cuando estamos frescos, sino cómo cambia nuestra mecánica después de miles de apoyos.
Porque posiblemente el dato más interesante de toda una sesión no sea el primer kilómetro. Puede ser el último.
Simetría izquierda/derecha
Esta es una de las grandes diferencias respecto a muchos dispositivos deportivos convencionales. Al disponer de información independiente de ambos pies, RunScribe puede mostrar asimetrías.
Una pequeña diferencia no significa necesariamente nada malo. Pero una diferencia grande, persistente y reproducible en diferentes sesiones puede justificar que analicemos con más atención nuestra técnica o que consultemos a un profesional cuando exista dolor o una lesión previa.
La literatura científica también ha utilizado sensores RunScribe precisamente para estudiar asimetrías y mecánica bilateral.
RunScribe y el sensor sacro
RunScribe llevó posteriormente el concepto un paso más allá incorporando un tercer sensor situado en la región sacra.
¿Por qué? Porque correr no consiste solamente en mover los pies. La pelvis desempeña un papel fundamental en la cadena de movimiento.
El sistema sacro de RunScribe permite registrar movimiento pélvico en tres planos y estudiar parámetros relacionados con:
- inclinación;
- oblicuidad;
- rotación.
La compañía desarrolló la configuración de tres sensores precisamente para combinar los datos procedentes de los pies con información sobre el movimiento de la pelvis.
La validez del sensor sacro también ha sido objeto de investigación frente a sistemas optoelectrónicos de captura de movimiento utilizados como referencia de laboratorio.
¿Es RunScribe realmente preciso?
Esta es probablemente la pregunta más importante. Y la respuesta correcta no es simplemente sí o no. Depende de qué variable estemos midiendo.
Un estudio de validación publicado sobre RunScribe encontró una validez concurrente de buena a excelente en parámetros como el tiempo de contacto, el tiempo de ciclo y la velocidad máxima de pronación.
Otra investigación encontró que las IMU RunScribe colocadas en el pie constituyen una alternativa válida para determinadas mediciones como frecuencia y longitud de zancada frente a otros sistemas IMU.
Una revisión sistemática sobre dispositivos wearables para análisis de la marcha en carrera concluyó en términos generales que estas tecnologías pueden proporcionar mediciones válidas y fiables para diferentes parámetros, aunque su precisión depende del dispositivo y de la variable estudiada.
Por otro lado, ya hemos visto que la clasificación automática del tipo de apoyo no consigue una precisión perfecta. Esa es la manera adecuada de interpretar estos sistemas.
Son herramientas de medición, no máquinas infalibles.
El verdadero valor: comparar tendencias
Probablemente cometeríamos un error si compráramos RunScribe simplemente para saber: «mi pronación es X grados».
El auténtico potencial aparece cuando disponemos de muchas sesiones comparables. Por ejemplo, el mismo ritmo de 5:30/km en la semana 1 y en la semana 8: mismo ritmo, pero contacto, cadencia e impacto diferentes.
Ahora existe información. Podemos comenzar a observar cómo está cambiando nuestra forma de correr.
RunScribe para comparar zapatillas
Este puede ser uno de los usos más divertidos para un corredor. Todos conocemos esa sensación: «con estas zapatillas corro muchísimo mejor». Pero ¿es realmente así?
RunScribe permite etiquetar y comparar entrenamientos y dispone incluso de herramientas específicamente desarrolladas para estudiar la interacción entre zapatilla y mecánica de carrera, como ShoePrints y ShoeRide.
Podríamos realizar un pequeño experimento: 5 km con la zapatilla A, y otros 5 km en el mismo recorrido y a ritmo parecido con la zapatilla B. Después compararíamos contacto, cadencia, pronación, impacto, frenado y simetría.
No demostraría científicamente que una zapatilla es mejor, pero sí podría mostrarnos que nuestro cuerpo no se comporta exactamente igual con ambas.
RunScribe y la fatiga
Este es quizá uno de los usos que considero más interesantes. Nuestra forma de correr no permanece completamente constante durante una sesión.
RunScribe permite analizar cómo evolucionan métricas como contacto, impacto, pronación o tiempo de vuelo a medida que avanza el entrenamiento. La propia plataforma estudia estas variaciones y ha publicado análisis específicos sobre cómo cambian determinadas variables con el ritmo y la fatiga.
Imaginemos una carrera de diez kilómetros. Los cinco primeros pueden parecer perfectos. Pero a partir del kilómetro siete puede comenzar a aumentar el contacto con el suelo, reducirse la longitud de zancada o aumentar una determinada asimetría.
Eso nos cuenta una historia que el dato final de «10 km en 52 minutos» no puede contar.
¿Y para hacer series o sprint?
Aquí estos sensores pueden resultar todavía más interesantes. Cuando aumentamos mucho la velocidad nuestra mecánica cambia claramente.
La propia documentación de RunScribe señala que el tiempo de contacto disminuye al aumentar la velocidad y proporciona rangos notablemente menores en velocistas que en corredores de distancia.
Por eso podemos utilizar el sistema para comparar rodaje suave → ritmo rápido → intervalos → sprint. Y descubrir nuestra estrategia para correr más deprisa.
¿Aumentamos principalmente la longitud de zancada? ¿Aumentamos fundamentalmente la frecuencia? ¿Reducimos muchísimo el contacto? ¿Aumenta mucho el impacto?
Ese tipo de preguntas convierten una sesión en un pequeño laboratorio biomecánico.
¿Puede RunScribe prevenir lesiones?
Aquí debemos ser muy cuidadosos. Un sensor no puede garantizar que vayamos a evitar una lesión. Tampoco debemos interpretar automáticamente una asimetría, una determinada pronación o un impacto alto como una lesión futura.
Lo que sí puede hacer un sistema de este tipo es proporcionar información objetiva sobre cómo nos estamos moviendo. Y eso puede resultar útil para observar cambios.
Si además existe dolor, una lesión previa o una alteración importante y persistente, estos datos pueden complementar el trabajo de un fisioterapeuta, médico deportivo, podólogo o especialista en biomecánica. De hecho, RunScribe está expresamente orientado también a profesionales de fisioterapia, podología y análisis de marcha.
¿Tiene sentido analizar la carrera después de los 50?
Sí puede tenerlo, y quizá incluso más desde un punto de vista de gestión del entrenamiento. No porque exista una técnica especial obligatoria a partir de determinada edad, sino porque cuando llevamos años haciendo deporte solemos acumular una enorme historia personal:
- antiguas lesiones;
- diferencias de fuerza;
- distintas zapatillas;
- cambios de peso;
- periodos de inactividad;
- diferentes superficies;
- diferentes ritmos de entrenamiento.
En lugar de intentar correr exactamente igual que otra persona, sistemas como RunScribe permiten construir nuestro propio historial. El objetivo debería ser compararnos principalmente con nosotros mismos.
Podemos observar si nuestra técnica se mantiene estable, cómo reaccionamos cuando aumentamos la intensidad y qué ocurre cuando aparece la fatiga.
Para un deportista que disfruta analizando su entrenamiento, eso puede resultar mucho más útil que perseguir una cifra genérica sacada de Internet.
RunScribe frente a un reloj deportivo
Un reloj GPS moderno es extraordinariamente útil. Puede proporcionarnos ritmo, distancia, frecuencia cardíaca, desnivel, cadencia, carga, recuperación, rutas y entrenamiento por intervalos.
Pero RunScribe persigue algo distinto.
El reloj responde: ¿qué entrenamiento he hecho?
RunScribe responde: ¿cómo se han movido mis pies mientras lo hacía?
Son herramientas complementarias.
RunScribe frente a Garmin Running Dynamics Pod
Aquí debemos evitar una confusión frecuente. El Garmin Running Dynamics Pod también analiza dinámica de carrera, pero funciona de manera muy diferente.
Se coloca en la cintura y utiliza un acelerómetro para medir el movimiento del torso. Garmin calcula seis métricas de dinámica de carrera y proporciona información en tiempo real mediante relojes compatibles.
Es un dispositivo pequeño, sencillo y mucho más orientado al usuario Garmin. Pero no proporciona el mismo análisis bilateral del movimiento del pie que RunScribe.
Garmin Running Dynamics Pod no es un RunScribe barato.
Son productos diferentes.
RunScribe frente a COROS POD 2
El COROS POD 2 se aproxima más visualmente al concepto porque puede colocarse en la zapatilla. También puede utilizarse en la cintura.
COROS lo emplea para mejorar datos como ritmo instantáneo, distancia, información para cinta de correr y otros parámetros relacionados con la dinámica de carrera.
Pero nuevamente existe una diferencia fundamental: COROS POD 2 no está concebido como un sistema bilateral profesional de análisis de pronación e impacto comparable a RunScribe.
Además, necesita utilizarse conjuntamente con un reloj COROS compatible —con algunas compatibilidades adicionales concretas indicadas por COROS—. Su autonomía oficial ronda aproximadamente las 25-28 horas de actividad continua según las páginas actuales de COROS y utiliza una base portátil de recarga.
Entonces, ¿merece la pena RunScribe?
Depende totalmente del usuario.
Probablemente NO lo necesitas si
Solo quieres saber kilómetros, ritmo, frecuencia cardíaca, calorías y cadencia básica. Para eso un buen reloj deportivo resulta suficiente.
Puede interesarte mucho si
Te apasiona analizar tu técnica. Quieres comparar ambos pies. Experimentas con zapatillas. Haces entrenamientos muy diferentes. Quieres observar qué ocurre con la fatiga. Trabajas como entrenador. Eres fisioterapeuta o podólogo. Te interesa seriamente la biomecánica. O simplemente eres de esas personas a las que les encanta convertir cada entrenamiento en una montaña de datos.
El problema: RunScribe no es fácil de encontrar en Amazon
Aquí viene una cuestión importante si queremos comprarlo. La propia página de soporte de RunScribe indica actualmente que sus productos se comercializan directamente mediante su tienda online o a través de distribuidores autorizados.
Por tanto, si buscamos específicamente RunScribe en Amazon España, las opciones son mucho más limitadas.
Pero sí existen dispositivos relacionados con la dinámica de carrera que merece la pena conocer.
Sensores de dinámica de carrera que podemos encontrar en Amazon
Garmin Running Dynamics Pod
Se coloca en la cintura y se comunica con dispositivos Garmin compatibles. Registra seis métricas de dinámica de carrera mediante el movimiento del torso.
Ideal para: corredores que ya utilizan Garmin y quieren ampliar sus métricas.
No es ideal para: quien busque pronación independiente de cada pie o el nivel de análisis biomecánico de RunScribe.
COROS POD 2
Para mí es actualmente uno de los productos más interesantes de este grupo. Puede colocarse en la zapatilla o en la cintura. En la zapatilla mejora parámetros relacionados con distancia, ritmo instantáneo y funcionamiento en interiores, y añade información complementaria a relojes COROS compatibles.
Ideal para: usuarios COROS, corredores de cinta y personas que quieren un ritmo instantáneo más reactivo.
Garmin HRM-Pro Plus
Aunque físicamente ya no hablamos de un sensor colocado en la zapatilla, merece estar en esta selección. Es una banda pectoral de frecuencia cardíaca que también permite obtener métricas avanzadas de dinámica de carrera con dispositivos Garmin compatibles: oscilación vertical, tiempo de contacto, longitud de zancada y relación vertical.
Puede ser especialmente interesante para quien quiera combinar frecuencia cardíaca + dinámica de carrera.
Garmin HRM 600
Un monitor de frecuencia cardíaca avanzado que añade dinámica de carrera y una métrica particularmente interesante denominada pérdida de velocidad de zancada, destinada a analizar cuánto disminuye nuestra velocidad cuando el pie impacta contra el suelo.
También registra frecuencia cardíaca, VFC, pasos, velocidad y distancia, dependiendo del dispositivo y modo de utilización. La disponibilidad y los vendedores pueden variar.
¿Cuál compraría?
Si ya tienes COROS, elegiría claramente el COROS POD 2.
Si tienes un Garmin compatible y quieres algo pequeño y sencillo, el Garmin Running Dynamics Pod.
Si además quieres una banda pectoral muy completa, la Garmin HRM-Pro Plus.
Y si buscas una solución Garmin más reciente y avanzada, el Garmin HRM 600.
Pero si tu objetivo es realmente estudiar pronación, movimiento independiente de ambos pies, impacto derecho/izquierdo, frenado, simetrías y biomecánica del apoyo, entonces ninguno de ellos debe presentarse como sustituto exacto de RunScribe.
RunScribe juega en otra categoría.
Cómo utilizar estos datos de manera inteligente
La tecnología puede ayudarnos muchísimo, pero solamente cuando hacemos las preguntas correctas. No debemos entrenar intentando conseguir constantemente «el número perfecto». Sería mucho más interesante hacer experimentos controlados.
Velocidad
Corre 10 minutos suaves, 10 minutos a ritmo medio y varias series rápidas. Compara los datos.
Zapatillas
Utiliza dos pares diferentes en entrenamientos similares. Compara contacto, cadencia, impacto y otras métricas.
Fatiga
Compara los primeros diez minutos frente a los últimos diez minutos.
Superficie
Haz entrenamientos comparables sobre asfalto, tierra y pista.
Evolución
Repite exactamente el mismo entrenamiento una vez al mes. Después de seis meses tendrás algo mucho más valioso que un dato aislado: una historia de tu forma de correr.
Conclusión
Durante muchos años medir un entrenamiento significaba simplemente utilizar un cronómetro. Después llegaron los pulsómetros. Posteriormente llegaron los GPS. Los relojes inteligentes añadieron decenas de métricas.
Y ahora los sensores inerciales permiten introducir un nuevo nivel de información: estudiar cómo nos movemos.
RunScribe representa perfectamente esta evolución. No pretende decir únicamente cuánto hemos corrido. Intenta descubrir cómo hemos dado cada paso para conseguirlo.
Cadencia. Contacto. Vuelo. Pronación. Impacto. Frenado. Simetría. Movimiento del pie. Y, con configuraciones avanzadas, incluso movimiento de la pelvis.
La clave no consiste en convertirnos en esclavos de los números. La clave consiste en utilizar esos números para conocernos mejor.
Porque quizá la pregunta más interesante después de terminar un entrenamiento ya no sea solamente «¿cuánto he corrido?».
Puede ser: «¿cómo he corrido?»
Y ahí comienza el verdadero análisis de nuestra carrera.
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